Dios Dijo:
Cuando comienzas a sentir Mi amor por ti, comienzas a sentir cómo he sido para contigo. Cuán bueno fue tu Dios contigo. Cuán bendito eres. Como el Sol y la Luna, Yo te he seguido y te he concedido todas las formas de la luz. Tú pensabas que estabas caminando en un desierto, y ahora descubres que has estado caminando en el Paraíso con un Dios Que te ama, un Dios Que creó la humedad de la uva y la curvatura de su vid, un Dios Que creó la puntiagudez de un pino y la sombra de un olmo, te puso debajo de ambos.
Yo desparramé toda clase de tesoros ante ti. Lo desparramé todo, los mares y la tierra, la arena y la uva, la montana y el valle.
Yo desparramé Mi amor en todas las formas imaginables. ¿Omití acaso alguna cosa? ¿Qué combinación no he hecho? Y te hice y te entregué el universo completo para que juegues con él.
Aquí estás tú, debajo de un árbol de Navidad, repleto de tantos regalos que no sabes qué hay ante ti ni qué abrir primero.
¿Desde dónde vinieron los regalos? ¿Quién es el Donante? ¿Y quién recibe? ¿Quién intercambia regalos Conmigo? ¿Quién Me da su alegría? ¿Quién aprecia los tesoros puestos ante él? ¿Quién se siente intimidado por la vida que Yo le he entregado? ¿Quién sabe que él ha sido enriquecido?
Sean niños que reciben. Reciban, y sean capaces de apreciar. Primero tienes que recibir. Primero tienes que ver los regalos desparramados ante ti. Luego puedes abrirlos. Luego puedes ver lo que te han regalado.
Quizás un regalo está detrás de otro, y al principio, no lo ves. Tú te lamentas: "¿Dónde está mi regalo? ¿Por qué no me lo han dado? No se me ha entregado la cosa que yo realmente quiero." Y buscas. Y cada regalo que abres no es todavía lo que quisieras, o te cansas de ello antes de que esté abierto del todo.
Tú vives en un cofre del tesoro, y piensas que has sido negado.
Piensas que algo te ha sido ocultado.
Pero tú has sido el ocultador. Tú te has ocultado a ti mismo de horizontes ante ti. Extiende tus ojos y absorbe.
Desea apreciar La Creación. Desea comenzar a ver y apreciar las maravillas ante ti. Desea ver los paquetes sin abrir esperando por ti, deseándote a ti tanto como tú los deseas a ellos.
¿Qué reserva la vida para ti? ¿Tú ves el espiral ascendente?
Comienza a seguir el espiral hacia arriba con la vista.
Te sorprenderás con lo que ves. Y lo que ves, lo puedes dar.
La abundancia yace ante ti. La abundancia yace dentro tuyo. Tú puedes ser generoso, para con Uno que ha sido generoso contigo.
Cuando piensas que has sido negado, te reprimes. Niégate a la negativa, y sabe que tienes un tesoro apilado ante ti. Nada te ha sido negado. Todo te ha sido entregado.
Y si hubieses sabido que te había sido entregado todo, ¿cuán diferente hubiese sido tu vida? Cuando sales de viaje con todo lo que necesitas, ¿cómo te sientes? Tienes todos los recursos del universo entero a tus pies. Y estás rodeado de todo el Cielo.
Además, ¿y si supieses que fuiste realeza? ¿Qué pasaría entonces? El mismo tú quien camina por la calle, caminaría de otra manera. El mismo tú quien ve, vería de otra manera. El mismo tú quien habla, hablaría de otra manera. Acepta tu herencia ahora mismo.
¿Y si eres una luz que ilumina los corazones de los hombres?
Yo digo que lo eres. Yo digo que eres una luz de faro en la Tierra. Digo que cuando reconozcas y agradezcas tu luz, verás más y más lejos y quedarás sobrecogido ante Mi beneficencia. Sobrecógete ahora mismo. Tú caminas a través de una tierra llena de tesoros, y solamente tienes que mirar, y la apreciación viene por si misma. Aprecia los regalos y al Apreciador de Todo. Aprecia lo que te ha sido entregado y mantén tu luz alta para que otros también puedan ver lo que les ha sido entregado.
Traducido por: Pablo Vaudagna
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